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RACISMO INMOBILIARIO: UNA TRISTE REALIDAD

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La inclusión social es algo que está al día en las calles de Barcelona. Pese a eso, hay rumores sobre un posible racismo en el sector inmobiliario a la hora de alquilar pisos a extranjeros. Así que… el racismo en el sector inmobiliario ¿un mito o una triste realidad?

El Ayuntamiento de Barcelona ha llevado a cabo un experimento con la consultoría social Broll para detectar si los portales inmobiliarios, las Apis y los propietarios de pisos tenían conductas racistas con los aspirantes a contratos de alquiler. El estudio, titulado “La llave puede ser un nombre” demuestra que aquellas personas con nombres y apellidos árabes tienen más dificultades para conseguir un piso de alquiler.

¿Cómo se ha llevado a cabo el estudio?

Se han enviado 1000 solicitudes falsas a 500 anuncios de alquiler. Por cada oferta había 2 solicitudes, una de ellas con nombre y apellidos “autóctonos” y otra con nombre árabe. El 56,6% de las peticiones efectuadas por un autóctono fueron contestadas, mientras que solo se respondieron el 37,8% de las peticiones con nombres árabes.

Tras recibir la respuesta, el siguiente paso es intentar conseguir una cita para ver el piso. En este caso, el 17,4% de los autóctonos consiguen una invitación inmediata, mientras que solo lo logran el 9% de los árabes.

Además, según el estudio, los solicitantes de origen inmigrante acaban pagando unos 108,3 euros más de alquiler al mes, ya que los pisos más baratos son los más demandados y los adquieren antes las personas con apellido autóctono.

Conclusiones del estudio

El nivel de discriminación en el alquiler de pisos es muy elevado, pero difícil de cuantificar ya que “las personas muchas veces no tienen pruebas para acreditar esa discriminación”.

Por su parte, el concejal de derechos de ciudadanía, Marc Serra, considera que hay racismo en algunas conductas y subraya que el Ayuntamiento va a perseguir “estas malas prácticas” y que se va a reunir con los portales y las inmobiliarias para evitar que esto suceda. Asimismo, ha anunciado que el Ayuntamiento ya ha iniciado dos expedientes, uno contra un portal que explícitamente pedía que solo fuesen “españoles” los que optaran al piso y otro caso en el que se les dijo a una pareja inmigrante, “cuando les vieron”, que el piso estaba alquilado cuando en realidad no lo estaba.

Con estas conclusiones nos damos cuenta que el racismo inmobiliario es una triste realidad.

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